Silent book club: el club de lectura silencioso que llena bibliotecas y hoteles
Dos mil capítulos en sesenta países y un crecimiento de tres dígitos. El club de lectura donde nadie habla se ha convertido en el plan social del año, y admite una vuelta de tuerca con auriculares.
Coffee rave: la fiesta de café y DJ que arrasa y cómo montarla sin molestar
Cafeterías llenas a las once de la mañana, DJ pinchando y nadie bebiendo alcohol. El coffee rave es el formato que más crece y con auriculares se puede montar en cualquier local.
Silent disco walking tour: convertir el centro de la ciudad en pista de baile
Un guía, cuarenta personas con auriculares y un recorrido por el centro que va parando para bailar. Un formato con doce años de rodaje en Londres y Edimburgo que en Barcelona casi no existe.
Eventos sensorialmente amables: auriculares para público neurodivergente
Controlar el volumen, elegir canal o quitarse el casco un minuto sin salir de la sala. Lo que para la mayoría es comodidad, para una parte del público es la diferencia entre poder venir o no.
Run rave: la carrera que termina en fiesta y por qué las marcas la quieren
Correr cinco kilómetros con un DJ delante y acabar bailando en el punto de llegada. El run rave llega a Barcelona y es una activación de marca con muy buena letra pequeña.
Fiestas de empresa sin alcohol: qué hacer cuando la barra ya no es el plan
El público que evita el alcohol creció un 92 % en un año. Si la mitad de tu plantilla no bebe, la fiesta anual montada alrededor de la barra libre se ha quedado sin centro.
El escenario que abre cuando cierran los demás: silent disco en festivales
Bonnaroo, Glastonbury o Boardmasters lo tienen desde hace años: la carpa que sigue funcionando a las tres de la madrugada cuando el resto del recinto ya ha apagado.
Silent fitness: cómo un estudio de barrio deja de pelearse con los vecinos
Spinning a las siete de la mañana en un bajo con viviendas encima. O se baja la música y la clase pierde fuerza, o llegan las denuncias. Hay una tercera opción.
Morning rave: bailar a las siete de la mañana y llegar a la oficina a las nueve
Sin alcohol, con café y zumo, de siete a nueve de la mañana. Daybreaker lleva trece años montándolo en treinta y tres ciudades y en Barcelona el formato ya tiene público.